Desde que comenzó a probarse, el Halo ha causado variedad de opiniones tanto a favor de su uso como en contra. Tras el accidente de ayer, guste o no estéticamente, las manifestaciones a favor de este elemento han sido unánimes.

En julio de 2017, la FIA dio una rueda de prensa en la que Charlie Whiting y Laurent Mekies defendieron su introducción en Fórmula 1 y en otras categorías. En esta intervención, además de explicar el peso de este dispositivo, se presentó un estudio de simulaciones de accidentes con el halo. Se hicieron tres grupos de accidentes: un coche contra otro, un coche contra un elemento del circuito y un coche contra elementos externos. En el primer tipo se analizaron ocho casos; en el segundo, nueve; y en el tercero, cuatro. El halo fue efectivo en el 90% de los casos presentados. Se simularon, entre otros, los accidentes de Jules Bianchi, María de Villota o Felipe Massa. El halo no hubiese funcionado en el caso de Bianchi ni en el incidente entre Vitantonio Liuzzi y Michael Schumacher en Abu Dabi 2010. Sin duda, el accidente de ayer entra dentro de ese 90%. En caso de accidente de un coche con otro, fue efectivo en 7 accidentes sobre 8 que se analizaron. El de Bélgica es otro más a añadir a esta lista.

Otro de los elementos que se analizó es la visibilidad que se tiene con el halo. En un principio, se dudaba de que los pilotos pudiesen ver correctamente pero con el paso del tiempo ha quedado claro que este problema no existe.

El halo es también vital en caso de que un monoplaza vuelque, como el de Fernando Alonso en Australia 2016. Este sistema de seguridad se convierte en un punto de apoyo y el piloto puede salir con facilidad. La FIA colocó un coche del revés y comprobó que el piloto tenía más espacio para salir del habitáculo que sin el halo.

 

fuente: Vavel

Lea también: