El piloto mexicano Sergio Pérez, Force India, calificó las dos vueltas finales en que retuvo a Sebastian Vettel para sumar el podio en Azerbaiyán fueron “las dos mejores vueltas de mi carrera”

Su octavo podio, quinto con el equipo Force India y segundo en el circuito callejero de Bakú, lo coloca como el mexicano que más ocasiones ha estado dentro de los tres mejores en la Fórmula 1, superando así a Pedro Rodríguez.

“Es un podio que significa mucho, superar a Pedro (Rodríguez) en los podios es algo importante”, declaró el mexicano a la cadena Fox Sports Latinoamérica.

“En la parte final de la carrera no estaba pensando en el podio, pensaba en calentar los neumáticos y en el quinto lugar, no pensaba que teníamos una oportunidad. Después de la última parada sabía que teníamos el peor compuesto posible para el reinicio de carrera”, agregó Pérez.

El Gran Premio de Azerbaiyán no inicio de la mejor forma para el mexicano. Sergio Pérez sufrió un doble contacto en el arranque, primero fue tocado por el ruso Sergey Sirotkin, Williams, en la parte trasera, pero también dañó su alerón delantero tras tocar el Ferrari de Kimi Räikkönen.

Ante esta situación, Force India lo llamó a los boxes apenas arrancada la competencia para con la estrategia intentar ganar posiciones. La maniobra funcionó y estaba en la séptima posición antes del último safety car provocado por el accidente entre los dos monoplazas de Red Bull.

“Desde el inicio fue una montaña rusa. Cuando entró el safety car tenía un poco suelta la parte delantera y pregunté al equipo de los daños. Al final decidieron detenerme y empezamos a recuperarnos desde atrás”, agregó el mexicano de Force India.

“Veníamos haciendo una buena carrera, estábamos séptimos y después entro de nueva cuenta el Safety Car. El equipo me llamó de nuevo a pits y cumplimos una penalización de cinco segundo, pero además tuvimos una buena segunda parada. Salimos por delante de Romain Grosjean”.

Respecto al momento final en que superó a Sebastian Vettel por el tercer sitio, el mexicano destacó que fue una alta apuesta.

“Todos iban con ultrablandos y yo con superblandos. Era difícil mantener las temperaturas. En la segunda vuelta no tenía nada de garra, cada vuelta era una lotería, veía

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