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En la primera sesión libre del Gran Premio de Singapur, el RB10 de Sebastian Vettel volvió a fallar. Esta vez el equipo tuvo que cambiar el propulsor Renault, así que el piloto alemán esperó casi tres horas para retornar a la pista y lo hizo restando siete minutos para culminar la segunda sesión libre. La fiabilidad del coche asignado a Vettel sigue condenando cualquier aspiración que tenga el actual campeón., aunque muchos se atrevan a decir que “heredó” la mala suerte de Mark Webber.

Es casi seguro que las autoridades penalicen al alemán por el cambio de propulsor, descendiendo en la formación de salida. Las imágenes de Vettel empujando su coche de regreso a boxes representa lo que ha sido esta temporada para él. Los recurrentes problemas se han convertido en una nube negra que no cesa de perseguirlo. En sus declaraciones, admitió no creer en la mala suerte ya que considera que todos los tropiezos forman parte de la vida.

No creo en la mala suerte. Creo que logramos mucho en los últimos años y eso no fue gracias a la suerte; este año es un poco diferente y hemos tenido algunos problemas, pero eso es parte de la vida… En términos de ritmo estaremos bien este fin de semana. Era importante conseguir una buena sensación con el neumático superblando. Los mecánicos trabajaron muy duro y cambiaron el motor en menos de tres horas, eso fue un trabajo enorme, así que gracias a ellos fui capaz de salir en la segunda sesión libre.

Vía | omnicorse

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