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El multimillonario canadiense, poseedor de una fortuna calculada en más de dos mil millones de dólares, realizó una oferta por la escudería Sauber y al parecer la negociación va por buen camino. El equipo suizo atraviesa por la peor temporada en su historia y las perspectivas para mejorar lucen cuesta arriba. A falta de siete Grandes Premios para culminar el campeonato, Sauber todavía no tiene puntos en su casillero, situación que refleja lo mal que está el equipo.

Según los informes, las actuales finanzas de Sauber están colapsadas; algo que quedó claro cuando se hizo público el impago a Ferrari por los propulsores de esta temporada. El “rescate” proveniente de Rusia tampoco se ha hecho efectivo por la crisis en Ucrania y para completar el cuadro dramático, si no obtienen puntos este año no recibirán los bonos que otorga Bernie Ecclestone. Así que, aprovechando esta época de vacas flacas, Stroll no lo pensó mucho y le puso un cheque en las manos a Peter Sauber.

Lawrence Stroll es un magnate de la industria de la moda y un apasionado de los coches. Es dueño del circuito canadiense Mont-Tremblant y además posee un concesionario de Ferrari en Québec. También es propietario de una impresionante colección de Ferraris, en la cual destacan un P4, un GTB y cuatro 275. En el mundo de las finanzas se le considera un inversionista serio, por ello es más que probable que en los próximos días se confirme que es el nuevo propietario de las instalaciones de Hinwii.

Con la venta del equipo suizo, se alejaría de la Fórmula 1 otro de los llamados garajistas románticos, ya que Peter Sauber, a pesar de no ganar una carrera en sus 21 años de trayectoria, y 306 participaciones, se las arreglaba para ser un consecuente en la zona de los puntos. Además, su escudería sirvió de escuela para que pilotos como Heinz-Harald Frentzen, Giancarlo Fisichella, Pedro de la Rosa, Nick Heidfeld, Kimi Räikkönen y Felipe Massa exhibieran sus talentos.

Pero llegó el Sauber C33 y se acabó lo que se daba…

Vía | motorsport

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