Lewis Hamilton ha conseguido ganar el Gran Premio de Bélgica 2017, la 58ª victoria de su carrera deportiva, luego de haber obtenido la Pole e igualar el récord de 68 poles de Michael Schumacher consiguiendo el mejor crono. El piloto inglés ha terminado en primera posición después de 44 vueltas por delante de Sebastian Vettel, quien suma otro podio y se queda líder del Mundial por tan solo siete puntos de ventaja sobre el de Mercedes. El tercer puesto del podio ha sido para un sorprendente Daniel Ricciardo que, con su Red Bull, ha sabido aprovechar el coche de seguridad para sumar otro podio a su bolsillo.

La carrera comenzaba con un gran Hamilton manteniendo a raya a un Vettel que se pegó mucho al rebufo del de Mercedes para llegar bien posicionado en la primera curva. Ni él ni su compañero en Ferrari, Kimi Räikkönen, pudieron hacer frente a los dos Mercedes, quienes conservaron sus posiciones iniciales. En esta salida, sin embargo, el que sorprendía una vez más era Fernando Alonso. El español salía décimo y, tras los primeros metros, estaba ya en séptima posición, por detrás de los dos Red Bull.

No obstante, la naturaleza de este circuito no favorece en absoluto a McLaren, por lo que Alonso empezó a perder posiciones con el resto de sus rivales hasta caer fuera de la zona de puntos, en undécima plaza. Por delante, Hamilton conseguía abrir algo de hueco respecto a Vettel y Bottas. Por detrás, Pascal Wehrlein abandonaba después de tan solo tres vueltas debido a un fallo en su monoplaza. Poco después, el héroe local, Max Verstappen, empezaba a reducir velocidad y perder posiciones hasta abandonar por un fallo mecánico. Negando con la cabeza y afirmando que “es increíble”, el holandés regresaba a boxes ante la decepción de sus fans en las gradas.

Poco después de la vuelta 10, las primeras paradas en boxes comenzaban. El equipo Mercedes cumplía con ambos pilotos, mientras que Ferrari decidía mantener a los suyos en pista, al frente de la carrera. En la zona media, Haas cumplía bien con su estrategia y pudo colocar a sus pilotos por detrás de los Force India, pero por delante de los Toro Rosso y los McLaren.

Los líderes, mientras tanto, iban calcando los tiempos sector a sector: cuando Hamilton recortaba a Vettel algunas décimas, el alemán se la devolvía en la siguiente vuelta. Por su parte, Bottas y Räikkönen seguían luchando por la tercera posición, hasta que los comisarios anunciaron que sancionaban con diez segundos al piloto de Ferrari por no reducir velocidad bajo doble bandera amarilla. A pesar de sus quejas por radio, Räikkönen tuvo que pasar por boxes y quedarse parado diez segundos para cumplir con la penalización, algo que le relegó a la octava posición en pista.

En la vuelta 30, los dos coches de Force India, que estaban posiciones en puestos de puntos, sufrían un pequeño encontronazo. Pérez iba por delante de Ocon, defendiendo posición frente al francés. A la entrada de la recta principal, el mexicano cerraba la puerta a su compañero, tocando con la rueda trasera derecha el alerón delantero del coche de Ocon, partiéndolo y dejando piezas en el asfalto. Como consecuencia, Pérez se quedó con el neumático pinchado y una buena pérdida de posiciones.

Esta situación dio lugar a la salida del coche de seguridad. En ese momento, prácticamente todos los pilotos aprovecharon para realizar su segundo paso por boxes, incluyendo a los pilotos de Force India, que pudieron llegar a la calla de boxes para cambiar neumáticos y sustituir el morro dañado por uno nuevo (en el caso de Ocon).

Relanzada la carrera, Vettel se tiró de cabeza a por Hamilton, sabiendo que era su única oportunidad, en la recta posterior a la curva de Eau Rouge. El de Ferrari se puso en paralelo al de Mercedes, pero este último tiró de potencia motora para mantener a raya a su enemigo y seguir liderando la carrera hasta el final. Así, el inglés recorta siete puntos a Vettel y se queda a otros siete del liderato del Mundial, que sigue estando en manos del piloto de Ferrari.

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