John Love Kyalami 1967 F1

Rodesia, el país que hoy en día conocemos como Zimbawe, tiene una historia política que da para varios libros. Pero lo que nos concierne hoy es la gran afición que hubo allí por el mundo del automovilismo desde finales de los años 50 y que durante veinte años vio como pilotos escalaban hasta llegar hasta casi lo más alto. John Love fue el hombre que puso a Rodesia en el mapa de la Fórmula 1, el principal “culpable” podría decirse.

Love vio nacer su amor por lo motorizado tras conducir nada más y nada menos que un tanque durante la Segunda Guerra Mundial. Durante ese tiempo, estacionado cerca de Monza, empezó a pilotar motocicletas en el famoso circuito con sus amigos. Después de la guerra, pronto tomaría parte en carreras de motocicletas antes de pasarse a las cuatro ruedas, con el apoyo mecánico del futuro campeón del mundo de motociclismo Jim Redman.

Al cabo de poco se acabó pasando a las cuatro ruedas, donde llegó a competir contra grandes pilotos en coches de Fórmula 2 mientras él usaba un Jaguar D-Type ex-Le Mans completamente desfasado, obteniendo resultados muy destacados. Su talento era evidente y su futuro en el mundo del automovilismo, muy prometedor. En 1960 compitió con un Lola en la Fórmula Junior y llamó la atención de Ken Tyrrell, para quien pilotó en 1961 y 1962, dominando la categoría.

John Love retrato

Fue precisamente a finales de 1962, tras haber ganado el campeonato británico de turismos, cuando las cosas se complicaron. Love sufrió un accidente al evitar a su compañero de equipo de Fórmula Junior, Tony Maggs, y se rompió el brazo de mala manera. Para recuperarse, hubo que coger parte de hueso de la cadera para injertarlo en su brazo. Pero él se dio cuenta en seguida que nunca volvería a ser tan rápido. Love tuvo que cambiar su forma de pilotar, esencialmente conduciendo con una mano y usando la izquierda casi como soporte, solamente, por culpa del movimiento reducido.

Para 1963 tenía concertadas pruebas con Cooper y Brabham pero no fueron como esperaba por culpa de su bajo rendimiento. Aún no había conseguido adaptarse a “su” nuevo estilo de pilotaje. Volviendo a Rodesia, compró un Cooper T55 y empezó a competir en el campeonato sudafricano de Fórmula 1, en el que se impuso en seis ocasiones (también venció el Gran Premio de Rodesia seis veces). En 1962 y 1963 participó en el Gran Premio de Sudáafrica de Fórmula 1, llegando a la meta pero sin puntos.

La oportunidad que le llegó en 1964 pudo haber cambiado el devenir de su carrera deportiva, tras reemplazar al ocupado Phil Hill en el Gran Premio de Italia en el seno del equipo Cooper. Pudo haber ido muy bien, en un circuito de Monza que conocía como la palma de su mano. Pero un problema técnico en los entrenamientos le dejó sin tiempo para clasificarse y ni siquiera pudo tomar la salida. Fue el primer y último intento de clasificarse para un gran premio de Fórmula 1 para Love fuera de Sudáfrica.

John Love Kyalami 1967 F1

En 1965 volvió a disputar el Gran Premio de Sudáfrica, aún en East London, pero su oportunidad de oro llegó en 1967. Love se inscribió con un añejo Cooper T79 con motor Climax “subido” a 2800 centímetros cúbicos. La de 1967 era la primera temporada donde esencialmente toda la parrilla tenía listos sus motores de 3000 centímetros cúbicos. Aún así, John Love, que conocía el circuito de Kyalami de haber competido en el campeonato sudafricano, consiguió clasificar el coche en quinta posición.

Solo fueron más rápidos que él los dos Brabham de Jack Brabham y Denny Hulme, el Lotus de Jim Clark y el Cooper-Maserati oficial de Pedro Rodríguez. Tras Love, pilotos consagrados como Graham Hill, John Surtees y los prometedores Jochen Rindt y Jackie Stewart. La carrera iría aún mejor. A pesar de una primera vuelta donde perdió dos posiciones, al llegar al ecuador de carrera había remontado hasta ocupar la segunda posición detrás de Hulme. Era algo espectacular y con los problemas que obligaron al neozelandés a pasar por boxes a nueve vueltas del final, la situación pasaba a ser inmejorable.

Un piloto de rodesia, esencialmente de casa, estaba liderando el Gran Premio de Sudáfrica con un coche infinitamente peor al de los rivales. Pero los cuentos de hadas son solo eso y Love tuvo que parar a repostar cuando su motor empezó a hacer fallos de encendido. Pensaba que se quedaba sin carburante y tras repostar, terminó en segunda posición, regalando la victoria a Pedro Rodríguez con el Cooper oficial. Al final, resultó ser “solo” un problema de la bomba de gasolina, que fallaba. Ironías del destino, Love había cedido su repuesto a Jo Siffert cuando tuvo problemas con su propio coche durante los entrenamientos.

John Love Kyalami 1968 F1

Esa generosidad le había costado a Love una victoria que habría sido más que histórica. Aún así, el piloto de Rodesia se lo tomaba con filosofía. Declaraba tras la carrera que había estado arriba, en parte, por los problemas de otros participantes así que era “justo” que él también tuviera algún problema para igualar las cosas. Además, un segundo puesto era increiblemente especial tanto para él como para todos los aficionados sudafricanos y rodesios, que jamás habrían imaginado un resultado así en el campeonato del mundo de Fórmula 1 para un piloto local.

Para Love, ese fue el mejor resultado en el campeonato del mundo, además de la única vez que terminó en posición de puntos, algo que había logrado a la edad de 42 años. Pero su carrera deportiva aún no había terminado y siguió compitiendo en Sudáfrica, donde se estaba convirtiendo en el piloto más importante y más capacitado en el campeonato nacional. Todo esto, a pesar del evidente problema que le suponía la reducida capacidad de movimiento de su brazo.

De cara a la temporada de 1968, Love se hizo con un Brabham BT20 con motor Repco. Era el coche que tan bien había funcionado (y casi había ganado) el año anterior. En sus manos, podría funcionar bien. Adicionalmente, la escudería de John Love adoptó el nombre Team Gunston y tuvo a dos pilotos más con un LDS y el Cooper-Climax que había pilotado el propio Love en 1967. Un noveno puesto era un buen resultado para Love, viendo la gran cantidad de coches competitivos de esa edición, pero menos de lo esperado.

John Love Kyalami 1969 F1

Aún así, la edición de 1968 servía para que John Love y el Team Gunston marcaran un récord que normalmente no les es reconocido. En el Gran Premio de Sudáfrica de 1968 se convirtieron en el primer equipo en decorar el coche con los colores de una marca comercial, que les servía de patrocinador. Este honor suele reconocérsele a Lotus y a su asociación con la tabacalera Gold Leaf, pero fueron John Love y Sam Tingle, los dos pilotos rodesios de más éxito, quienes pintaron sus coches con el naranja y marrón de la tabacalera Gunston y esencialmente inauguraron el concepto del patrocinio en la Fórmula 1.

Este patrocinio dio nombre y color al equipo hasta su última participación en 1972. En cuanto a las participaciones de John Love, tuvo que abandonar en 1969 estrenando un Lotus 49B, remontó desde el fondo de la parrilla hasta la octava posición en 1970 con el mismo coche, abandonó de nuevo en 1971 esta vez con un March y disputó su último gran premio en 1972 a los mandos de un Surtees. Pudo haber terminado la carrera pero un pinchazo le causó una salida de pista a tres vueltas del final.

A la edad de 47 años, había llegado el momento de colgar el casco o por lo menos, de dejar de competir en los siempre exigentes monoplazas. Love siguió compitiendo en categorías de menor importancia hasta mediados de los años 70, cuando se retiró definitivamente y se centró en dirigir un concesionario Jaguar en Bulawayo. Además, se mantuvo cercano a la competición con su propio equipo de carreras, que estuvo en activo hasta finales de los años 80. Cuando falleció de cáncer en 2005, el mundo del automovilismo africano lloró la pérdida de uno de sus miembros más céberes.

John Love Kyalami 1971

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