El director deportivo de la Formula 1, ex director técnico de Ferrari, ha tomado las riendas del problema que la Scuderia representa para la disciplina que dirige. Ross Brawn ha asegurado que el abandono del equipo italiano no se contempla como una posibilidad, y por tanto, tanto la dirección del campeonato como el equipo de Maranello deben trabajar juntos para que la solución llegue pronto y satisfaga a todos por igual. La búsqueda de paridad entre las escuderías que conforman la parrilla es una de las condiciones que Liberty Media ha tomado por bandera para su reformulación de la disciplina, pero Ferrari es uno de los equipos que más han visto peligrar su estatus en torno a esta postura de la directiva.

Ross Brawn, por su parte, sí cree que los equipos participantes del Mundial de Constructores podrían gastar menos dinero que el que hoy en día supone la participación en el campeonato si se dieran los cambios necesarios. El futuro de la competición está todavía por definirse, en torno a la ya tan mencionada fecha de 2021, año en que la nueva regulación que dictamine la política de motores se haga efectiva. La primera mitad de 2018 ha sido escogida para revelar cuáles serán las conclusiones de las reflexiones en torno al tema. Reflexiones que deben llevarse de la mano de los propios equipos, y, sobre todo, de Ferrari.

La reducción de costes es uno de los paradigmas del nuevo plan de Liberty Media para el futuro de la disciplina, ya que, a su parecer, patrocinadores y equipos medianos están a las puertas de la competición, pero es el alto coste lo que los retiene a introducirse en el mundo de la Formula 1. La reducción de los presupuestos convertiría a la disciplina en algo más igualada, ya que hoy día, las diferencias son enormes entre los equipos más poderosos y los menos. Uno de los síntomas es la formación de equipos satélites como Sauber o Toro Rosso. “Podríamos tener un deporte fascinante con coches complejos al máximo y mucho menos caros que los que hoy vemos. Sería un cambio que nadie notaría”, aseguraba Brawn. “El perfeccionamiento descontrolado y la predictibilidad están matando nuestro deporte. No me dice nada el hecho de que los coches sean mejores, y se reduzca el número de abandonos. Antes, recuerdo que era una escena emocionante y sobrecogedora cuando veíamos a los monoplazas pararse a dos vueltas de acabar la carrera”, añadía Brawn.

Ferrari tiene que quedarse

El hecho es que todo lo bueno que tienen los peores equipos, es lo básico de lo que tienen los mejores. La reducción del presupuesto equilibraría la situación impidiendo un desarrollo al alza, indefinido, y moviendo hacia el centro el peso de la balanza. No se sabe aún exactamente en dónde quedaría la cifra, “tenemos un número en mente, pero aún no podemos decirlo. Sería injusto ya que todavía estamos discutiéndolo con los equipos”, explicaba Brawn. La diferencia de perspectivas está, según Brawn en que Liberty Media quiere que los pilotos sean los elementos que marquen la diferencia, y en cambio, los equipos prefieren que siga siendo el material de las fábricas lo que coloque el sello de calidad.

Sin embargo, aunque el acuerdo no está cercano, Brawn asegura que es totalmente inviable una disolución entre Ferrari y Formula 1. Con lo que, cada una de las reuniones tiene como objetivo llegar al mejor acuerdo posible: despedirse de los italianos no es una opción.

“Ferrari es un auténtico icono de este deporte y yo espero que encontremos una solución que funcione y satisfaga a ambas partes. Queremos un deporte que sea bueno para todos, y eso incluye a Ferrari. N queremos que se vaya. Un deporte como este tiene que ser justo, tiene que haber juego limpio, pero también para Ferrari. Es cierto que en Ferrari disfrutan del derecho al veto, pero que yo sepa, nunca han hecho uso de él. Como mucho, se han jactado de tenerlo”, aseguraba Brawn.

 

fuente: F1alDía

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