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Igualando el mejor resultado en sesión clasificatoria del año y con posibilidad (escasa, eso sí) de lluvia para el domingo, el domingo era esperanzador para Fernando Alonso, que ha terminado el Gran Premio de Bélgica en una decepcionante octava posición en un día difícil con algunos problemas y con una falta de ritmo importante que deja mal sabor de boca.

Seguramente, el mal sabor de boca viene dado por lo cerca que ha estado, físicamente hablando, de terminar en quinto puesto. Aunque desde el principio ha quedado claro que el asturiano no estaba hoy con el mejor día ni con la mejor de las suertes. La primera complicación venía en el momento de arrancar para la vuelta de formación, cuando su F14 T se ha negado a hacerlo.

Parecía que el número 14 tendría que salir desde boxes pero al final los mecánicos han conseguido insuflar vida en el motor italiano y el Ferrari ha salido. Tarde, pero lo ha hecho. Ha sido precisamente esta violación de la normativa que estipula que los mecánicos tienen que estar sin tocar el coche a la señal de quince segundos para arrancar, la que le ha valido a Alonso una penalización.

Aunque el primer stint ha sido bueno, la primera parada le ha sumado un “regalo” de cinco segundos que no le ha hecho ningún bien. Desde entonces, ha sido una lucha a la contra, con una situación raramente a su favor y con pilotos contra los que luchar. Con Kevin Magnussen, Alonso ha mantenido unos “debates” en la pista en los que no siempre ha quedado satisfecho, llegando a hacer señales recriminando algún movimiento del danés.

En los últimos giros, parecía que Alonso, sexto, podía adelantar al piloto de McLaren y subir hasta una quinta plaza que con un Kimi Räikkönen netamente superior (cuarto), habría salvado los muebles. Al final, la defensa numantina de Magnussen junto con los neumáticos nuevos de Vettel y la experiencia de Button han dejado a Alonso en octava plaza, incapaz de defenderse.

De hecho, en la primera curva del último giro Alonso ha intentado un adelantamiento para mantener su posición que no ha terminado bien. Un trozo importante del alerón delantero del Ferrari ha saltado y con él, las opciones del bicampeón del mundo de intentar recuperar alguna posición. Para Ferrari, es un día importante por la recuperación de Kimi. Ahora hay que tener los dos coches arriba… y si es de cara a Monza, mejor.

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