Fernando Alonso

Al final no pudo ser y aunque ayer pensábamos que el podio era factible (y hasta el final así parecía), Fernando Alonso tuvo que conformarse con la cuarta posición por detrás de los dos monoplazas del equipo Red Bull en el recién finalizado Gran Premio de Singapur de Fórmula 1

Una estrategia arriesgada que como el propio Pedro de la Rosa reconocía, era de ataque y que sólo podía echar al traste un Safety Car, como así fue. Con muy poca diferencia de ritmo y de desgaste de ruedas, se escapaba un nuevo podio. Pero en el lado menos malo, el problema de Nico Rosberg permitió estar un puesto más adelante.

Sin Nico Rosberg en la segunda posición, Fernando Alonso realizaba una buena salida por la derecha mientras que los dos Red Bull se ponían paralelos. Desde el exterior, el de Ferrari bloqueaba la rueda derecha y no podía meter el coche en la primera curva teniendo que ir por la escapatoria.

Para evitar sanciones, cedía la segunda posición a Sebastian Vettel y se protegía del adelantamiento de Daniel Ricciardo, manteniendo la tercera posición incluso hasta después del primer cambio de ruedas en el que Vettel entró primero y Alonso lo hacía después protegiendo la maniobra.

A partir de la vuelta 23, Fernando Alonso empezaba a recortar la distancia con Sebastian Vettel. En la 25, el Ferrari entraba a cambiar ruedas y ponía de nuevo las blandas mientras que en la siguiente lo hacía el Red Bull pero a estrategia cambiada, con duros para intentar llegar al final.

Para Fernando Alonso el asunto estaba claro y era tirar hasta sacar más de 27 segundos a Sebastian Vettel y así, al cambiar ruedas, no tener que adelantarlo en pista y mantener la segunda posición. Sin embargo, el Safety Car estropeaba la estrategia y tenía que entrar en boxes a poner el último juego de neumáticos, el duro, saliendo en cuarta posición detrás de Daniel Ricciardo.

Pegado al Red Bull hacía la última veintena de vueltas. Por delante, el australiano daba caza a Sebastian Vettel que tras el cambio de ruedas de Lewis Hamilton rodaba en cabeza una vuelta antes de volver a la segunda posición.

De ahí hasta el final nada se movió y Fernando Alonso, a pesar de dar muestras en algún momento que iba a atacar a Daniel Ricciardo, finalmente no pudo pasarlo teniendo que conformarse con la cuarta posición pero habiendo tenido al alcance del podio que, seguramente sin la aparición del Safety Car, hubiese conseguido.

En Motorpasión F1 | GP Singapur

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