Red Bull

 

En un momento en el que los problemas financieros marcan la actualidad de la Fórmula 1, es normal hablar de si a los equipos grandes también les sale rentable este negocio disfrazado de deporte, o viceversa. La revista AutoSprint ha desvelado las cifras de costos e ingresos del equipo Red Bull durante las dos últimas temporadas. A pesar de que los gastos superan tanto en 2013 como en 2014 los 250 millones de euros, en ambos el impacto económico sobre la firma de las bebidas energéticas es mínimo.

Sobre todo en el caso de la temporada pasada, año en el que Red Bull y Sebastian Vettel coparon las dos clasificaciones mundiales. Con un gasto de “únicamente” 250 millones de euros, la marca de los toros rojos ingresó 160 millones en forma de derechos televisivos (cifra que ha crecido casi de forma exponencial en los últimos cuatro años) y otros 74 por patrocinio. Si añadimos que Caterham tuvo que pagar ocho millones a Red Bull por utilizar elementos de la escudería dirigida por Christian Horner, el año 2013 sólo le costó 8 millones (redondeando cifras) a Dietrich Mateschitz, dueño de la multinacional austriaca.

Una miseria si tenemos en cuenta todo el retorno en forma de publicidad que se obtiene tan sólo por el hecho de competir a lo largo y ancho del mundo. En 2014 la historia ha cambiado, al menos en términos deportivos. Tan sólo tres victorias para una inversión mayor que se traduce en otros 30 millones de euros que se van en forma de los nuevos propulsores V6 Turbo, más caros que los V8 atmosféricos. En resumen, 280 millones de euros que tras descontar los ingresos relacionados con los derechos de televisión y patrocinadores dejan en sólo 34 millones por mantener un equipo de primer nivel en el Gran Circo.

Los datos son un poco peores en el caso de Toro Rosso, la escudería B de Red Bull. También el presupuesto de los italianos es de la mitad que del de la empresa matriz, 140 millones de euros, pero descontando los derechos televisivos que paga la FOM, el gasto se queda en unos ridículos 41 millones de euros para un equipo que se encuentra clasificado como séptimo constructor en la clasificación de este año, por lo que recibirá una buena recompensar a finales de noviembre. Ahora todo queda claro cuando Christian Horner se niega a hacer un nuevo reparto de este pastel llamado Fórmula 1 para asegurar el futuro de los más pequeños. Al menos no con su dinero.

Vía | AutoSprint

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