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Representantes de las escuderías Mercedes AMG, Red Bull, Ferrari, McLaren, Williams y Lotus, además de la FIA y de la FOM, se reunieron para dialogar, plantear sugerencias y decidir sobre algunas propuestas a ponerse en práctica en 2015. Entre ellas se discutieron: establecer una edad mínima para ingresar a la Fórmula 1, descongelar el desarrollo de los nuevos propulsores, la venta de chasis a equipos clientes y el impulso de la Fórmula 1 en los medios de comunicación alternativos. Haciendo la salvedad de que se espera por los resultados de la doble puntuación de Abu Dabi para analizar su implementación en las temporadas por venir.

Por supuesto que lo de la edad mínima se relaciona con el piloto holandés Max Verstappen, quien, de todo salir como lo pautado, a sus 17 años estará al volante de un Toro Rosso la próxima temporada. En la reunión se concluyó que concederle la Súper Licencia a Verstappen (a sus 16 años) será enviarle un mensaje equivocado a todos los jóvenes pilotos, quienes posiblemente pensarán que ascender hasta la Fórmula 1 es demasiado fácil.

Max Verstappen “saltará” desde la Fórmula 3 hasta la fórmula 1 y el debate se planteó desde la óptica de la pertinencia de las categorías como la Fórmula Renault 3.5, la GP3 o la GP2 Series. El camino hasta la Fórmula 1 debería tener un ciclo de aprendizaje, sin embargo, en la práctica, van dos años que ningún campeón de la GP2 asciende. Si Verstappen logra consagrarse, estaría asestándole un duro golpe a la metodología de la FIA, en cuanto a categorías de promoción, así que desde la Federación tendrán que replantearse muchos asuntos.

Por otra parte, al abordarse el tema de los propulsores, Renault y Ferrari proponen más flexibilidad en el Reglamento Técnico para con la congelación de los motores. Se entiende que Mercedes ha realizado un magnífico trabajo diseñando y desarrollando su V6 turbo híbrido, y que no desean ceder terreno, Pero su dominio absoluto es un arma de doble filo ya que pueden arrasar, como lo hacen ahora, pero también pueden aburrir a los fanáticos, como ya ha sucedido previamente en las seguidillas de títulos tanto de Ferrari como de Red Bull. De allí que los alemanes no se opondrían a una propuesta que permita modificar los motores en plena temporada, argumentando el bien para el deporte.

En cuanto a los chasis clientes, no hubo un acuerdo total. Comprar un chasis fabricado por otra escudería va en contra de las reglas vigentes y también contra una de las tradiciones más sólidas del campeonato. Si un equipo desea permanecer en la categoría debe ser capaz de construir su propio coche, algo diferente sería adulterar la naturaleza de la Fórmula 1. Pero algunos equipos están con la soga al cuello, en cuanto a presupuestos, y continuar por el camino que llevan sería tensar más la soga, con el riesgo de desaparecer.

Por último, se discutió el poco arraigo de la Fórmula 1 en los nuevos medios de información. Ni en redes sociales, como Facebook y Twitter, tampoco existen sitios oficiales para interactuar con los protagonistas. La información continúa siendo unidireccional y anacrónica, considerando la cantidad de nuevas tecnologías. La Fórmula 1, desde una perspectiva oficial, no está presente en teléfonos inteligentes ni en tablets y así será muy difícil que los jóvenes se aproximen.

Vía | speedweek

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