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A Caterham la están desmantelando en cámara lenta. La escudería que nació bajo un mal signo, con el pleito legal por el nombre Lotus, fue visitada, en su sede de Leafield, Oxfordshire, por un tribunal, el cual embargó algunos bienes, y se espera que, al regresar de Japón, sus representantes legales acudan a una audiencia en la corte de justicia inglesa para responder por sus compromisos financieros.

En medio de este panorama tan convulso, el ex dueño del equipo, Tony Fernandes, se pronunció públicamente al respecto y advirtió que no tiene relación alguna con la escudería de Fórmula 1. Fernandes aclaró que cualquier problema legal de Caterham F1, sobre todo los que respecta a los impagos a clientes y proveedores, no le concierne, incluso enfatizó que su empresa, Caterham Group, y sus filiales: Caterham Cars, Caterham Tecnologies y Caterham Composites; son ajenas al equipo que actualmente dirige Manfredi Ravetto.

Los nuevos dueños de la escudería Caterham F1, supuestamente un consorcio de inversionistas suizos y del medio oriente, ni siquiera han aparecido ante los medios para dar la cara y fijar posición ante los constantes rumores de colapso. Los problemas son innegables, el embargo así lo refleja, y las expectativas para la próxima temporada están en un limbo. Sin duda, la escudería CaterhamF1 está en terapia intensiva y en cualquier momento la desconectan.

Vía | pitpass

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